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El carácter transnacional de la inteligencia artificial plantea importantes dificultades para los modelos tradicionales de regulación. Los sistemas pueden desarrollarse en una jurisdicción, alojarse en infraestructura ubicada en otra y prestar servicios simultáneamente en numerosos países. Esta configuración genera desafíos relacionados con jurisdicción, seguridad, interoperabilidad regulatoria y distribución de capacidades tecnológicas.

El presente artículo analiza los principales desafíos de la gobernanza global de la inteligencia artificial, incluyendo cooperación internacional, estándares compartidos, desigualdad digital, concentración tecnológica y participación de países en desarrollo. Se plantea que una gobernanza global efectiva no necesariamente requiere una legislación idéntica, sino mecanismos de coordinación que permitan establecer principios comunes y facilitar la interoperabilidad entre diferentes marcos regulatorios.

La inteligencia artificial se desarrolla dentro de un ecosistema profundamente internacionalizado. Los datos pueden provenir de múltiples regiones, los modelos pueden entrenarse utilizando infraestructura distribuida y los servicios digitales pueden ofrecerse simultáneamente a usuarios de numerosos países.

Sin embargo, los sistemas legales continúan organizados principalmente alrededor de fronteras nacionales. Esta diferencia entre la naturaleza global de la tecnología y el alcance territorial de las regulaciones constituye uno de los principales desafíos contemporáneos.

Fragmentación regulatoria

Diferentes países y regiones han comenzado a desarrollar sus propios enfoques sobre inteligencia artificial. Estas políticas reflejan prioridades institucionales, económicas y culturales diversas.

Algunas jurisdicciones conceden especial importancia a los derechos fundamentales; otras enfatizan la innovación, competitividad económica o seguridad nacional. Esta diversidad puede generar fragmentación regulatoria.

Una empresa que ofrece servicios globales podría encontrarse obligada a cumplir requisitos considerablemente diferentes dependiendo del territorio.

Interoperabilidad regulatoria

La cooperación internacional no necesariamente implica adoptar una legislación idéntica. Una estrategia alternativa consiste en promover la interoperabilidad regulatoria.

Este concepto permite que diferentes marcos jurídicos mantengan características propias mientras comparten determinados objetivos y principios fundamentales.

Por ejemplo, distintos países podrían adoptar mecanismos diferentes para garantizar seguridad, pero reconocer mutuamente determinados estándares de evaluación. Esta estrategia reduciría la fragmentación sin exigir una uniformidad completa.

Estándares internacionales

Los estándares técnicos desempeñan una función particularmente importante. Mientras las leyes establecen obligaciones generales, los estándares pueden proporcionar procedimientos concretos para gestión de riesgos, seguridad, documentación y evaluación.

Las organizaciones internacionales y organismos de normalización pueden facilitar el desarrollo de criterios compartidos. Estos instrumentos también permiten actualizar determinados requisitos con mayor rapidez que algunos procesos legislativos.

Seguridad de sistemas avanzados

La creciente capacidad de determinados modelos introduce cuestiones relacionadas con seguridad que pueden superar las fronteras nacionales. Un sistema desarrollado en un país puede utilizarse inmediatamente desde otras regiones.

Por esta razón, ciertos riesgos requieren mecanismos internacionales de intercambio de información. Estos mecanismos pueden incluir comunicación de incidentes, investigación científica conjunta y coordinación sobre procedimientos de evaluación.

La cooperación resulta especialmente relevante para tecnologías capaces de alcanzar una difusión rápida.

Desigualdad tecnológica

La gobernanza global debe considerar también la distribución desigual de recursos tecnológicos. El desarrollo de modelos avanzados requiere infraestructura informática, grandes conjuntos de datos, energía, especialistas y capital.

Estos recursos se encuentran concentrados en determinados países y empresas. Como consecuencia, existe el riesgo de que muchas regiones participen principalmente como consumidoras de tecnologías desarrolladas en otros lugares.

Esta situación puede incrementar dependencias económicas y tecnológicas.

Participación de países en desarrollo

La inclusión de países en desarrollo constituye una condición fundamental para una gobernanza global legítima. Los riesgos y oportunidades asociados con la inteligencia artificial no son idénticos en todos los contextos.

Las necesidades de países con infraestructuras digitales emergentes pueden diferir significativamente de las prioridades de las principales potencias tecnológicas.

Por esta razón, los procesos internacionales deberían incorporar una representación amplia. También resulta importante desarrollar programas de formación, infraestructura y transferencia de conocimientos.

Concentración del poder tecnológico

Otra cuestión relevante es la concentración de recursos en un número relativamente reducido de organizaciones. El entrenamiento de determinados modelos requiere inversiones significativas.

Esto puede aumentar la influencia de grandes empresas sobre el desarrollo de la inteligencia artificial.

Desde la perspectiva de gobernanza, esta concentración plantea interrogantes sobre competencia, transparencia y dependencia tecnológica. La cooperación internacional puede facilitar el intercambio de mejores prácticas relacionadas con supervisión de mercados y acceso equitativo a recursos tecnológicos.

Diversidad cultural y lingüística

Los modelos globales deben interactuar con comunidades que poseen diferentes lenguas, valores y normas sociales.

Un sistema desarrollado principalmente con datos procedentes de determinadas regiones puede ofrecer menor rendimiento en otros contextos. La gobernanza global debería reconocer esta diversidad.

Esto implica fomentar conjuntos de datos representativos y mejorar la evaluación de sistemas en diferentes idiomas y contextos culturales. La diversidad no es únicamente una consideración ética; también constituye una cuestión de calidad tecnológica.

Cooperación científica

La investigación académica internacional puede contribuir considerablemente a mejorar la gobernanza. Universidades y centros de investigación pueden compartir metodologías de evaluación, desarrollar pruebas de seguridad y estudiar los impactos sociales de nuevas tecnologías.

La ciencia abierta y la cooperación entre instituciones permiten ampliar el conocimiento disponible para los responsables de políticas públicas.

Además, la investigación independiente puede proporcionar evidencia que complemente la información producida por empresas desarrolladoras.

Hacia una arquitectura internacional de gobernanza

Una arquitectura global efectiva probablemente combinará múltiples niveles de regulación. Los Estados continuarán manteniendo sus propias leyes y organismos. Paralelamente, los espacios internacionales podrán facilitar estándares, principios compartidos y mecanismos de cooperación.

Las empresas también tendrán responsabilidades relacionadas con evaluación de riesgos y transparencia.

Finalmente, universidades y sociedad civil podrán ejercer funciones de investigación y vigilancia.

Este modelo puede describirse como una forma de gobernanza multinivel y multiactor.

Notas finales

La gobernanza global de la inteligencia artificial constituye uno de los grandes retos institucionales del siglo XXI.

La naturaleza transnacional de estas tecnologías hace insuficiente una aproximación exclusivamente nacional.

Al mismo tiempo, las diferencias culturales, económicas y jurídicas dificultan la creación de una legislación mundial uniforme.

Por ello, una estrategia realista deberá concentrarse en la cooperación internacional, la interoperabilidad regulatoria, el desarrollo de estándares compartidos, la investigación conjunta y el fortalecimiento de capacidades.

La participación de países en desarrollo será especialmente importante para evitar que la gobernanza global reproduzca las desigualdades existentes en el acceso a tecnología.

En última instancia, construir una arquitectura internacional de gobernanza permitirá no solamente reducir riesgos, sino también favorecer una distribución más amplia y sostenible de los beneficios derivados de la inteligencia artificial.

Fuente:

la fuente principal debería ser el Pacto Digital Global de Naciones Unidas, adoptado en septiembre de 2024 como parte del Pacto para el Futuro. Uno de sus cinco objetivos consiste específicamente en mejorar la gobernanza internacional de la inteligencia artificial en beneficio de la humanidad.

Edición: Equipo editorial de IMKGlobal, con apoyo de herramientas de inteligencia artificial.  

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